Una leyenda negra, que recuerdan algunos indianos, cuenta la historia de el empresario Plasencia: Dice la leyenda que, estando éste en Venezuela, trabajó como apoderado de una coperativa agrícola de la cual, el mismo fue promotor. Siendo apoderado de la misma, se dice que un año antes de volver a Tenerife, desaparecio del anterior país, dejando en la ruina a los agricultores después, claro está, de llevarse los millones, con los que supuestamente comenzo su andadura en los negocios inmoviliarios de Tenerife (media Candelaria es obra suya). Con tales precedentes, no me estraña que hiciera tan buenas migas con ciertos personajes de la política canaria y las instituciones financieras locales. Cierto es que cuando el rio suena es que agua lleva.
La historia de Las Teresitas, que podemos leer en La Opinión de Tenerife de 22 de diciembre de 2006, es un ejemplo ilustrativo de los chanchullitos en los que viene embuelto el gobierno canario, los empresarios Plasencia y González, Inversiones Las Teresitas, la Junta de Compensació y las entidades financieras como Caja Canarias, ya desde 1964 (año de creación de la junta de compensación) que agrupaba a propietarios de los terrenos con fines de urbanización.
El escándalo va mas allá de las diferentes tasaciones de los terrenos, cuyo informe valorando los terrenos en la mitad, la corporación ocultó. El Ayuntamiento de S/C de Tenerife compró los terrenos a Inversiones Las Teresitas S.L (Plasencia y González) por 8.750 millones de pesetas, sin embargo un informe de la arquitecta municipal Pía Oramas, los valoró en 3.210 millones, es decir, menos de la mitad. Pero hay más, la Universidad Politécnica de Cataluña los valoró en 12.470, y Tinsa SA los valoró en 10.550.
El verdadero chanchullito es el siguiente:
El 16 de Junio de 1998 La Junta de Compensación se compromete a vender los terrenos a Inversiones Las Teresitas S.L por el precio de 5.500 millones
El 17 de junio de 1998, se reserva la denominación de Inversines Las Teresitas S.L en el registro mercantil, y ese mismo dia se abre una cuenta en Cajacanarias a nombre de construcciones Punta Larga (Plasencia) y Felipe Armas por valor de 30 millones de pesetas. El cheque de placencia es de Ignacio González, consejero en aquel momento de Cajacanarias.
El 18 de julio de 1998, la sociedad pide un prestamo a Cajacanarias por valor de 5600 millones, que le es concedido en base a su “gran capacidad inversora”. Tampoco se nombra que Felipe Armas es apoderado de varias sociedades propiedad de Ignacio González y que figura en la seguridad social como peón de profesión, je je je perdón que me ría pero es cómico.
El 26 de junio de 1998, Felipe Armas vende a una sociedad de Ignacio González, su parte de Inversiones Las Teresitas; en resumen: Ignacio González, consejero de Cajacanarias, se concedió un préstamo a si mismo, para comprar los terrenos de las teresitas atraves de una empresita con Pasencia.
En Octubre de 1998, casi tres meses después, Tinsa SA tasa los terrenos por valor de 6.000 millones; 500 millones mas, que se embolsan González y Plasencia.
Pero no queda ahí:
El 23 de Octubre de 1999, un año después, Tinsa, a petición de Cajacanarias, vuelve a revisar el valor de los terrenos que finalmente fija en 7.270 millones
Finalmente estos terrenos serían vendidos al Ayuntamiento de S/C de Tenerife por la suma de 8.750 millones: 3.250 millones más que en 1998.
Menudos trapichosos los tipos estos, si es que no les da vergüenza. Lo más triste es que luego vayan de mega canarios cuando realmente Canarias y los canarios les importan una mierda, lo que les importa es quitarles el dinero a los canarios y vivir a costa de ellos,y si para ello hay que destruir la isla bienvenido sea.
comentario por Sly — Domingo 24 Diciembre 2006 @ 11:14 am